sábado, 27 de febrero de 2010

Montevideo


"...La noche azul, melancolía de los días de un febrero que se fué, colgando un tul, en el perchero del ayer...perdido. Fotos prisioneras en el fondo de un baúl, mi eterna cruz la noche azul..." 
                                                                                                     
                                                                     Tabaré Cardozo

A Den Vakren Viking
 
Sonó el teléfono, sonó, sonó y volvió a sonar.Llamaba y nadie con sangre en las venas  respondió.Respondió una "gallega" con impostado acento neutro,que a nadie convencía... " Deje su mensaje después del tono....Gracias¡¡¡ "
A escasos ....15 cms del aparato, un largo y elegante brazo de mujer, bronceado y firme se elevó y llevó a los 5 dedos de la mano a hundirse en una hermosa melena rubia, pelo lacio y largo que se revolcó sobre los hombros tostados por el sol de enero.
Aunque ese enero es más fresco que el nuestro la piel denotaba que aún allí, tan lejos " de todo"; tan al sur de todo, el sol es el mismo y acaricia del mismo modo.
Mientras acariciaba su cabeza pensaba en las vacaciones que debería tomarse.
Estaba cansada .
Muy cansada de tanto trabajo.
Trabajo de brindar vacaciones a otros...
Y  después de  tanto frío nieve durante una parte importante del año, necesitaba otro sol, ( aunque este acariciara bien...) necesitaba otro.
Y el mejor sol está cerca del Ecuador, pero eso estaba lejos y además yá lo conocía.

El teléfono volvió a insistir , sin éxito.

Ahora sus dos manos sostenían su cara cargada de pecas y ojos aguzados que pensaban con preocupación....
Preocupación más cansancio.....
Abrió el correo; 8 mensajes sin leer.
Eligió uno ( no al azar), su amiga del alma, tan lejana ahora le escribía una respuesta :
Montevideo.
Y allá fué a mediados de Febrero.
Casi eran las siete de la tarde cuando un sonido conocido pero extraño la despertó en su cuarto del hotel...tambores.
La llamada, un clásico sonido del carnaval uruguayo en donde se convoca a "los negros y blancos" a las murgas a las cuerdas de tambores...
Caminando turísticamente por las calles, el andar es bien diferente al de los locales y se nota.
Más aún si quién camina transporta una vikinga y  esbelta figura femenina.
Es altamente probable que la Diosa de Ebano, se hubiese detenido a mirarla, que la calle Ansina enmudeciera a su paso el sonido de las lonjas y que solo por esa tarde, ella fuera La Margarita de Rosencoff.
Así andaba...en febrero, en Montevideo en medio del colorido de las murgas del carnaval oriental.

Y buscando sin buscar un sol que acariciara diferente se cruzó con un hombre que no era un sol.                
No era un sol, pero la deslumbró , y así del mismo modo que los navegantes perdidos, lo siguió  como a la luz de un faro y navegó con el durante tres noches, solo iluminados por la inmensa luna. Levaron anclas en Uruguay y llegaron a Lanzarote.
Se extasiaron de guitarras flamencas  al pasar por Algeciras.
Por Gibraltar llegaron a las playas de Tanger.
Caminaron por sus calles angostas,de casas blancas y de intensos soles.
En el Café Haffa bebieron té de menta, brindaron por ellos, compraron un fez y volvieron a la esquina del antiguo Medio Mundo.
Tres noches y los negros tambores sonando lamentos de esclavos congoleños que se repiten año tras año.
Sangre de Africa en Sudamérica.
Sol de Uruguay en una piel Santacruceña.

Ahora atiende el teléfono iluminada por otro sol.
En la piel las caricias todavía palpables y arenas de todos los mares.
Mientras reserva habitaciones para turistas gringos acomoda meticulosamente y sin dejar de mirar un fez marroquí que nadie explica como apareció sobre el escritorio.



   

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